Simón Viñals y su hijo Carlos, fueron los responsables del chapucero servicio médico que atendió la fiesta de Halloween de 2012 celebrada en Madrid y que acabó con cinco jóvenes víctimas mortales. Estos dos "personajes", por llamarlos de alguna manera, fueron los culpables de las cinco muertes, porque no hicieron absolutamente nada para salvarlas. En mi opinión, aparte de indemnizar a las cinco familias, las autoridades deberían retirarles la licencia de médico de por vida.